La resistencia del Club: la experiencia de quienes abrieron

Era el último jueves antes de entrar a la primera cuarentena total que vivía la Región Metropolitana. Esto obligaba a todos los clubes y bares a cerrar sus puertas nuevamente hasta nuevo aviso. Cada anuncio de los lunes y jueves ha dictado el destino y recorrido que han cursado los clubes capitalinos durante esta pandemia. Desde protocolos específicos de funcionamiento, hasta los cambios en horarios de cierre y toques de queda, han llevado a que los clubes tengan que adaptarse de manera ágil en medio de esta incertidumbre y tratar de no morir en el intento. Logré conversar con las mentes y los corazones detrás de 3 clubes de Bellavista: Club Vita, Espacio 93 y Santiago Rooftop, para conocer un poco más sobre los miedos, alegría y desafíos que depara hacer resistencia en tiempos pandémicos.  

 La última apertura

Son cerca de las 17 horas, llego temprano al club, sin embargo, ya están preparando todo, abren en 15 minutos. Mientras Camilo Nsperger arregla unos focos, María José prepara la barra para los futuros pedidos que llegarán. Durante estos meses en el club trabajan 4 personas: Camilo como curador (pero también ayuda en muchas cosas más), María José y su pareja  se mueven entre las mesas y la barra, y una mesera. Todos ellos han sacado este proyecto que desde Noviembre del año pasado volvió abrir en el contexto de la pandemia.

Mientras abren el local María José, me cuenta lo vertiginoso de esta experiencia; Ha sido difícil pero siempre están las ganas de no cerrar que sigan pasando cosas, ha sido difícil porque mantener un negocio son números y si estos no dan hubo que recurrir a los créditos a las opciones que dió el arrendador y de esa forma en cuanto a término de números pudimos volver a abrir. Lo otro es el amor que uno le tiene a lo que estamos haciendo. La decisión fue tirarnos con todo, como tirarse al vacío ya no importa, no sabí lo que va a pasar, es como un abismo. Pero las cosas comenzaron a resultar, con Camilo (Nsperger) las ideas llegaron a resultar, se dió toda la energía para que esto resulte, aunque así y todo es muy difícil, te cambian todo el tiempo las reglas, por ejemplo ayer no sabíamos que se iba a anunciar esta cuarentena total en Santiago, entonces es como que no te puedes proyectar mucho, es como vivamos esta semana”

El atraverse a continuar con el proyecto de un club, es una lucha, así lo define Inti Kunza, quién en conjunto con Club Ambar llevaron a cabo las sesiones de “Santiago Rooftoof” quién además cuestiona la criminalización y la falta de ayuda hacía lxs artistas de la música; “Ha sido una constante batalla acomodarse a los extraños horarios y las medidas exigidas para el funcionamiento de bares que son los únicos lugares donde podemos seguir tocando los djs al menos en Chile lo cual ha precarizado muchísimo a nivel económico los ingresos de nuestro rubro con cero apoyo estatal, más bien hemos sido perseguidos y se ha montado toda una campaña comunicacional para criminalizar nuestro trabajo”.

Cuando las reglas de juego cambian

Los cambios en horarios y algunas decisiones que rayan en lo ridículo como no poder usar música en bares y restaurantes, han sido algunas de las medidas que el nefasto Gobierno de Chile ha impuesto para frenar inútilmente la pandemia. Para María José y Camilo esto entorpece el trabajo que se construye;  Ella señala que “Hasta las 22:00 no había problema, pero ahora que es hasta las 20:00 no tanto. La gente viene, la gente quiere salir, quiere tomarse algo, pero estamos restringidos, no podemos”, por su lado Camilo agrega que; “Además que la gente se acostumbra a la segunda semana ya la vuelven a cambiar. En noviembre comenzamos a hacer las primeras fechas pero después cerramos y volvimos a abrir, ahora son las restricciones con el horario. Esta semana por ejemplo algunas personas querían venir a las 19:30 (el horario de cierre es a las 20:00), es mejor decirle que no vengan porque en media hora hay que cerrar”.

Carlos Flores de Espacio 93, piensa parecido, me comenta cómo han afectado estas decisiones al trabajo del club; “Ha sido complejo el tema de los horarios. cuando te dicen que tienes que cerrar a las 10 uno se predispone con su equipo de trabajo, la gente se adapta a ese horario, pero con los cambios repentinos de horario de cierre hay que realizar todo un trabajo de nuevo tanto para el staff, los djs y los clientes. En mi caso personal yo tengo un club techno, entonces preparar contenido de lunes a viernes es super complicado. Hay que tener una tremenda colaboración de amigos y productores que te dan ideas y te vas nutriendo, ahí vas encontrando contenido, vas arriesgando, uno nunca sabe. Hoy estamos trabajando casi al día. El club tiene un público super fiel que viene desde mucho tiempo antes, hemos logrado manteniéndonos vivos y trabajando hasta el día de hoy gracias a ellos. También se han realizado campañas de apoyo entre los mismos colectivos de techno, por lo que nos ha fortalecido a todos, djs y al club también.” 

Los espacios de socialización de la cultura electrónica ocurre principalmente dentro de los clubes, que a la vez, según diversas investigaciones es un foco donde el Coronavirus podría expandirse. De todas formas quise averiguar cómo ha sido su experiencia. Para Carlos, lo importante es que se respeten los protocolos tal como lo han venido haciendo con muy buenos resultados: “Dentro de los protocolos tenemos trazabilidad. Jamás nos ha llamado las autoridades señalando que existieran casos relacionados con el club, sin embargo, tenemos el respaldo de todas las personas que han pasado por aquí, pero hasta el momento no ha ocurrido. Entonces no creo que sean focos, por lo menos aquí nadie se ha contagiado o detectado a personas con covid“. Al igual que en Espacio 93, ni en los eventos realizados por Inti Kunza ni en la terraza de Club Vita nunca se registraron casos de contagio de Covid-19 y además se respetaron todos los protocolos necesarios lo que demuestra que es posible seguir disfrutando (aunque todavía de esta forma) la música y la cultura electrónica. 

Música electrónica ¿Un peligro para la salud pública?

Hoy como nunca el ser trabajador de la música es vivir en un terreno peligroso. Para Inti, la tecnocracia ha hecho que se olvide las dimensiones culturales que viven las personas; Tengo una visión bastante crítica respecto al manejo de la pandemia y como ha impactado en el mundo la cultura en nuestro país, creo que en general estamos gobernados por tecnócratas que toman decisiones en torno a cifras, estadísticas y gráficos pero que carecen de un roce socio cultural ajeno a su cómoda realidad cargada de una visión puritana calvinista fascista opus dei, hay una total falta de inteligencia emocional, de empatía hasta de humanismo diría yo.”… “Vivimos hace un año o más con un toque de queda dictatorial que no ha demostrado ninguna eficacia a nivel de salud pública o manejo de la pandemia, más bien ha servido sólo precarizar nuestra vida en todos los aspectos. Por ejemplo, creo que un estado moderno y democrático está en condiciones, y es más, tiene el deber, de generar un bienestar social en todos los sentidos. El virus es real y es un tema que hay que tomar muy en serio, pero en el 2021 están todas las condiciones para que hagamos frente a esta situación de una manera civilizada y proactiva. Los desastres que provoca la pandemia proviene de gobiernos tecnócratas inoperantes, sin lugar a dudas la pandemia ha revelado que el proyecto democrático está al debe en gran cantidad de países. Por otro lado tenemos ejemplos como el de Nueva Zelandia que dan esperanza en estos tiempos difíciles, depende de nosotros acercarnos a un modelo de desarrollo como ese”. 

La apertura de estos espacios son un tremendo aporte para los artistas locales. Por un lado, pueden recibir ingresos monetarios a través del trabajo que antiguamente se dedicaban, y por otro sentido es una forma liberadora de expresar lo que están sintiendo. Para Nsperger este es el momento de re valorar el trabajo que muchxs de ellxs realizan; “Viéndolo en perspectiva costó que se volarara a los djs locales, cuando venía un dj de afuera pagaban 15 o 20 lucas, esto ha sido un trabajo, por ejemplo las chicas de RECREO, las chicas de las PIOONER, van buscando nuevos espacios, pero aún así se hacen pocos. Al comienzo de la pandemia la gente consumía mixtapes y liveshows, pero después se aburrieron, porque finalmente estar afuera es liberador, es como una terapia. Los djs van evolucionando van presentando nuevas propuestas, en el Under, todos los cambios sociales y culturales se traducen en música que es la forma en como un dj trata de canalizar la energía, este es un lugar valioso”.

Las esperanzas no se deben perder

A pesar de todo los esfuerzos que se realizan la ganas de crear espacios para todxs nosotrxs son lo que los mueve. Maria José, siente que; “Las ansias de que pudiste resistir nos llena de energía, que estamos acá es lo que estamos esperando, la esperanza es lo que impulsa todo esto; que va a volver la noche y vamos a poder bailar. Tocarnos, sudor, ese es el impulso de lo que nos tiene acá. Imagínate, este es un club de baile, ya que hacemos; bueno saquemos todo para afuera, entonces esto igual resulta, pero es la única forma de movernos”. 

Por otro lado, Carlos cuenta que llegar hasta acá ha sido también trabajo de estrategias para sobrevivir como tratos especiales con el dueño del local, tratos con los djs, etc; “Si tu me preguntas si el negocio da, la verdad que no. Lo hago por algo más romántico. Si cerraramos el club por algún motivo, porque no hay plata para seguir manteniéldolo, se pierde una esquina, un spot que no tiene nada parecido. Cada club tiene su estilo, ningún club es igual a otro, el que cierre perderá un montón de cultura y de música. Esperemos que cuando se vuelva a la supuesta normalidad podamos volver por lo menos en fase 3”.


Hoy vivimos en un escenario en que las etapas de plan “Paso a Paso” impuestas por el Gobierno de Piñera están en constante cambio por lo que tanto los productores o dueños de clubes puedan proyectarse, es un escenario incierto. Pero por otro lado, ha servido como un oasis en medio de las cuarentenas. Se agradece volver a ver a los artistas que uno admira haciendo lo mejor que saben hacer. Es un alivio también ha la sobrecarga de eventos virtuales que si bien se hacían necesarios en los meses más oscuros ya se ha desgastado, nuestro cuerpo nos pide el club.

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